El CAEBA del Distrito Sur, donde aprender y enseñar son una oportunidad
Desde 1967, el Día Internacional de la Alfabetización se celebra el 8 de septiembre, cada año y en todo el mundo, para recordar la importancia de la alfabetización como factor de dignidad y de derechos humanos, así como para lograr avances en la agenda de alfabetización con miras a una sociedad más instruida y sostenible.
A pesar de los logros alcanzados, los desafíos persisten, ya que 773 millones de adultos en el mundo no poseen, hoy en día, las competencias básicas en lectoescritura.
En el Centro Municipal de Distrito Sur, desde hace 8 años, funciona el Centro de Alfabetización para Jóvenes y Adultos (CAEBA) Centro 121 (Núcleo 1020), donde actualmente asisten alumnos entre los 14 y 73 años. Su meta: emprender el desafío de adquirir la lectoescritura, y finalizar sus estudios primarios.
Las historias de los protagonistas son diversas, tantas como el número mismo de integrantes que llegan a este espacio del Distrito Sur, de lunes a viernes, de 14 a 17 horas.
Su única docente, Victoria Baioco, los recibe para aprender junto a ellos, y emprender la enriquecedora tarea de llevarles los conocimientos impartidos en cualquier escuela primaria santafesina, pero adaptados a un sistema que enseñanza que contempla las particularidades de sus alumnos.
En lugar de grados, funcionan divididos por niveles. La obligatoriedad de la asistencia es reemplazada por una concurrencia flexible que considera su historia familiar, social y sus vínculos con otras organizaciones.
Un elemento es común a todos, el entusiasmo y esfuerzo por formarse hasta llegar a obtener su título, el mismo que se recibe en todas las primarias de la Provincia de Santa Fe.
En muchos casos, ese fue su sueño interrumpido por varios factores, entre ellos la vulnerabilidad, la falta de oportunidades, la sobreedad; personas que han tenido que ir a trabajar desde muy chicas para ser el sustento de sus familias.
“Ellos manifiestan la posibilidad de poder encontrar una oportunidad que nunca les habían dado o que no han podido concretar. Una oportunidad para sentirse sujetos con derechos. Esa es la idea del CAEBA, de trabajar con jóvenes y adultos donde la mayoría de sus derechos han sido vulnerados por múltiples historias de vida”, cuenta Victoria.
La inscripción al CAEBA está abierta todo el año. Se trata de una verdadera oportunidad para estudiar en un ámbito de contención.
Ser maestra, trabajar con vocación
Cercano al día de la alfabetización, una fecha marca el calendario de la educación argentina: el Día de las Maestras y los Maestros.
Victoria es un ejemplo de ejercicio de la docencia con vocación, inspirada por su amor por enseñar a niños, jóvenes y adultos. Su propio testimonio sobre las jornadas de trabajo constituye un retrato de su ser.
“Con los jóvenes o adultos la experiencia es muy gratificante. Concurren a estos espacios con tanto esfuerzo, con tanta dedicación y sacrificio. Mucha gente trabaja y, cuando finaliza su jornada laboral, va al CAEBA. Son madres, padres, abuelos. Tienen una cotidianeidad tan difícil, que es tan valorada la figura del educador”, resalta la docente, que siente que cada día es una oportunidad para compartir experiencias, saberes mutuos y divertirse.
“Es como una gran familia –agrega–. Las palabras que nos decimos te llenan el alma. Ver ese esfuerzo que ponen para aprender a leer, para aprender a escribir, para terminar la escuela. En los actos de fin de año cuando reciben su medalla, su diploma de egresado. Realmente, qué podemos esperar los maestros cuando vemos esos logros, esa gratitud que ellos tienen hacia la figura del maestro es muy gratificante”.
Si bien el día de las maestras y los maestros tiene una sola fecha marcada en el año, Victoria representa a tantas otras personas que viven su efeméride a diario, porque reciben cada día de sus alumnos y alumnas la gratitud manifiesta por un trabajo ejercido con amor y dedicación.


