sábado, octubre 24, 2026
Deportes

La huella de los Juegos Suramericanos

Rosario cerró Santa Fe 2026 con 46 medallas obtenidas por deportistas locales y una nueva infraestructura destinada a fortalecer su desarrollo deportivo. El evento dejó obras, experiencia organizativa y una proyección que trasciende la ciudad: consolida a Santa Fe como sede de grandes competencias y suma un nuevo capítulo a la trayectoria de Argentina en la organización de eventos multideportivos internacionales.

Los XIII Juegos Suramericanos Santa Fe 2026 concluyeron el 26 de septiembre, después de dos semanas de competencias que reunieron a más de 4.000 atletas de 15 países en Rosario, Santa Fe y Rafaela. Para Rosario, sede principal del certamen, el balance combina resultados deportivos, nuevas instalaciones y capacidades organizativas que podrán aprovecharse en los próximos años.

En el plano deportivo, 34 de los 49 atletas rosarinos que representaron a la ciudad conquistaron 46 medallas: cinco de oro, 24 de plata y 17 de bronce, con presencia en 16 disciplinas. La cosecha incluyó actuaciones individuales, podios por equipos y deportistas que lograron más de una presea.

Entre los oros se destacaron Tobías Giorgis, campeón en salto de esquí náutico; Santino Basaldella, con dos primeros puestos en SUP, en las pruebas de sprint y técnico; Pedro De Haro, integrante del seleccionado argentino de rugby seven campeón; y Luisina Giovannini, ganadora del dobles femenino de tenis. El medallero también tuvo una importante participación en deportes colectivos, como el polo acuático, el fútbol masculino y el vóley femenino.

Los resultados reflejan el trabajo de deportistas, clubes, asociaciones, federaciones y equipos técnicos que sostienen el desarrollo del deporte local. También permitieron que el público rosarino acompañara a representantes de la ciudad en una competencia continental disputada, en buena parte, en escenarios cercanos a sus lugares de entrenamiento y pertenencia.

Sin embargo, la huella de Santa Fe 2026 no se limita a las medallas. Uno de los principales resultados para Rosario es la infraestructura que se incorporó a su patrimonio deportivo y urbano, con instalaciones pensadas para continuar en funcionamiento una vez finalizada la competencia.

 

 

Obras que permanecen y amplían la capacidad deportiva

Entre las intervenciones más relevantes se encuentran el Centro Acuático Provincial, el Invencible Arena y el microestadio Invencible Rosario. Estos espacios amplían las posibilidades de la ciudad para albergar competencias, desarrollar entrenamientos y ofrecer instalaciones adecuadas para deportistas, clubes y federaciones.

El Centro Acuático Provincial, ubicado en el sector del ex Batallón 121, incorpora infraestructura para disciplinas como natación, polo acuático, natación artística y saltos ornamentales. El Invencible Arena, en el predio de la ex Rural, suma un espacio cubierto multipropósito; mientras que el Invencible Rosario, en el Parque de la Independencia, amplía la disponibilidad de instalaciones para competencias bajo techo.

El legado también alcanza al entorno urbano. En el sector del ex Batallón 121, la Villa Suramericana, conformada por cinco torres y más de 250 departamentos, fue concebida para alojar a las delegaciones durante los Juegos y posteriormente destinar sus unidades a uso residencial. De este modo, una infraestructura vinculada a un acontecimiento deportivo adquiere una función que se extiende más allá de la competencia.

A estas obras se suman intervenciones en clubes, espacios municipales y sectores del Parque de la Independencia, con mejoras y adecuaciones destinadas a recibir las disciplinas del certamen. El conjunto de trabajos deportivos y urbanos expresa una articulación entre el Gobierno de Santa Fe y la Municipalidad de Rosario, con responsabilidades diferenciadas en la ejecución de las obras y la preparación de las sedes.

El desafío que comienza después de los Juegos es sostener el uso de esas instalaciones, garantizar su mantenimiento y aprovecharlas para ampliar las oportunidades de práctica y formación deportiva. El valor de la inversión no se mide solamente por su disponibilidad durante un evento internacional, sino también por la actividad que pueda generar a lo largo del tiempo.

Una ciudad con experiencia para recibir grandes eventos

La organización de Santa Fe 2026 se apoyó en una trayectoria previa. Rosario fue sede de los Juegos Suramericanos de Playa en 2019, de los Juegos Suramericanos de la Juventud en 2022 y de los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento en 2025. Esa experiencia contribuyó a desarrollar capacidades de coordinación, logística y gestión de acontecimientos deportivos de distinta escala.

Los Juegos de 2026 profundizaron ese recorrido y ampliaron la exposición de Rosario ante delegaciones, autoridades deportivas, visitantes y públicos de distintos países. Para la ciudad, esta visibilidad fortalece su posicionamiento como sede deportiva; para Santa Fe, constituye una oportunidad de mostrar capacidad organizativa a escala provincial; y para Argentina, suma experiencia en la recepción de competencias internacionales.

El impacto potencial alcanza también a sectores vinculados con el turismo, los servicios, la actividad comercial y el empleo. Según información oficial del Gobierno de Santa Fe, las obras relacionadas con los Juegos generaron cerca de 2.000 puestos de trabajo en las tres sedes provinciales. Este dato dimensiona el movimiento asociado a la preparación del evento, aunque no debe confundirse con una medición integral de su impacto económico.

La proyección continúa con nuevos desafíos. Rosario tiene por delante los Juegos Argentinos de Alto Rendimiento Junior 2027 y los Juegos Panamericanos Junior 2029, dos acontecimientos que pueden contribuir a sostener el uso de la infraestructura, capitalizar la experiencia acumulada y fortalecer el vínculo entre el deporte de alto rendimiento y la comunidad.

La huella de Santa Fe 2026 se expresa, así, en distintas dimensiones: los logros de sus deportistas, las instalaciones que quedan disponibles, el trabajo de las instituciones deportivas y la experiencia de una ciudad que volvió a organizar una competencia de alcance continental. Su legado definitivo dependerá de cómo se sostengan esas capacidades y de las oportunidades que generen para las próximas generaciones.

Rosario fue escenario y protagonista de los Juegos. Santa Fe demostró su capacidad para organizar un acontecimiento de escala internacional y Argentina incorporó una nueva experiencia a su trayectoria deportiva. El próximo paso será convertir ese impulso en más práctica, formación, competencias y oportunidades para quienes encuentran en el deporte un espacio de desarrollo.